Creí que me había levantado exitosamente de mi primera caída de mi rutina, pero parece que no fue así. La semana pasada me toco salir de la ciudad toda la semana por cuestiones de trabajo. En mi maleta iban mis tenis por que “voy a salir a correr en las mañanas para no perder la rutina”. Los tenis no salieron de la bolsa en que los había empacado. La razón: pura pereza!!! Lo más crítico es que mi jefa, que iba conmigo en el viaje, es una señora de unos 60 años y ella SI se levanto y salió a correr por las mañanas!!! Qué vergüenza la que sentí, pero igual no me levante al día siguiente!!!!
¿No sé por qué será que no logro convertir estas acciones en hábitos de mi rutina? Bueno, si lo sé, los hábitos no se crean de un día para otro y romper los hábitos cultivados por 30 años tampoco se dejan romper tan fácil.
¿Qué puedo hacer para lograrlo? De verdad a veces me siento como una farsante que habla y habla, pero a la hora de demostrar no pasa nada. Hay días que me despierto sin problema, me levanto y empiezo hacer ejercicio, me siento tan bien, tan orgullosa de mi misma. Pero hay días que no puedo dejar de dormir, que no puedo ni pensar en levantarme para hacer ejercicio!!!
Hoy estoy cumpliendo un mes de iniciar esta lucha por tener un nuevo estilo de vida, más saludable, donde la comida rápida no tiene lugar y el ejercicio es una práctica de todos los días. He de decirles que controlar la comida rápida ha sido más fácil. Desde que decidí convertirme en vegetariana, el consumo de comida rápida ha disminuido casi por completo de mi dieta. Solo una hamburguesa que de vez en cuando se me atraviesa y no puedo negarme. Pero en general como mucho mejor ahora que hace unos años. Pero el ejercicio diario es el que realmente es un reto para mí.
Estas caídas de la rutina son complicadas porque con un día que uno deje de cumplir es más fácil hacer escusas para los siguientes.
Esta semana retomo el ritmo con el deseo de no volverme a caer.
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